Frío anochecer

Tan sólo le miraba, como nunca antes pude observarle. Y sus ojos me atraparon en sus castaños iris, como telarañas. Y él tan solo cuestionaba los gestos que hacía cuando delineaba sus labios con mí mirada. Y esa voz tan suya, de la que me engatusó al oír, por vez primera, los gemidos de su pasión.

Sus mejillas, tan rojas como el mordisco que me dejó, soltaban un poco de polvo psicodélico que me mantenía drogada.

Mis labios le marcaban viajes en su cuerpo, cada lunar explorado lleva ya mi huella. Su piel, como el polvo estelar, mantenían un olor oculto, desconocido para todos. Y yo, como astronauta perdido en galaxias, desgarré estrellas de su piel.

Mis cabellos se columpiaban sobre su cara, jugando cerca de sus labios, con sabor tenue a espagueti...




Me fui al Cervantino (por primera vez de noche) con el muchacho Víctor.... Qué cosas, qué cosas.








Esto dejó de ser mera atracción sexual.

2 comentarios:

  1. Que pasada, me has hipnotizado, no podia apartar la mirada del texto...
    Tienes que subir mas textos de estos, te hacen subir al espacio de golpe, como si volaras. Me ha encantado, escribes cada vez mejor :D
    Besos
    Lena

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  2. Perderme en sus ojos, delinear sus labios con la mirada...
    HERMOSO, me gusto mucho esta entrada, me recuerda a alguien.
    Besos ♥

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