Corazón de cuarzo

Vamos, intenta envenenarme con tu voz, esa que sólo tú puedes adquirir cuando la tarde cae, cuando el ruido de la ciudad calla. En la oscuridad de sus túneles, en los callejones de besos perdidos. Frente al reloj.
Escapemos de la locura, de aquella que todo mundo cree contagiarse, y ahógame en silencio, dentro de las cuatro paredes de tu habitación. Cuenta los lunares de mi cuerpo, y aduéñate de ellos, arráncalos de mí, sáciate de ellos y marca besos en su lugar. 
Mata las ganas de morder fuerte mis labios, mi cuello, hasta sangrar y beber juntos de aquel sabor metálico, de combinarlo con el sudor de nuestros cuerpos, hasta que los labios se nos duerman y no puedas tomar más de mi alma... Hasta que nuestro deseo muera, bésame entonces.



EL SILENCIO

Alucinado y ciego de oscuridad e insomnio,
con el cuerpo roído por el peso constante
de todos los segundos, busco nerviosamente
el latir de tu sueño temiendo que no puedas 
ya nunca despertar. Con desesperación
y ternura te envuelven, sin tocarte, mis brazos,
y sin herirte cruzan los caballos feroces
de la noche, los trenes y sus ruedas inmensas,
la airada muchedumbre, los látigos de fuego,
y pasan, pasan, pasan a través de mis ojos,
mientras tú, tan distante, dulcemente respiras
pudiendo devolverme con sólo una palabra,
la compañía, el sueño o tal vez la pasión
de romper en tus brazos el miedo y la locura.

Justo Jorge Padrón





Amántica miel...

-Te extraño mucho.
-¿Cuánto?
-De menos infinito a infinito...
.....................
En rosa marchita te sigo oliendo,
Bajo la piel de tu cuerpo,
Dentro de tus pocos lunares,
En tus cristales ojos,
BRI-LLAN-TES.

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Cálidas aguas turbias, de las olas de mi tormenta.
Impetuosos gritos de placer, en la tranquilidad de tu habitación,
Y tus besos en el perfume extinto de mi piel.
¿Cómo renunciar al convenio de nuestro vaho?
¿Cómo renunciar al brillo de tus cristales ojos?
No añejes más pasados, fermenta mis labios.
Bésame el último día de cada mes,
Y finjamos amarnos.
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