Tacto Inútil

Cuando el frío me acompaña en el sueño de la noche
Y el recuerdo abismal tatúa piel
De hilos de humo tentadores,
Apareces impaciente, ángel vasallo, a susurrarme
Cánticos irreales sublimes a tu destierro.
Interceptas como palabras en los labios,
Adentrándote en silencio,
Cuando ni en el sopor de las aves te esperaba.
Recordando en los hilos tejidos el dolor
Que cada arácnido sometía serenamente,
Tan sólo recorriendo la distancia paradójica
Que nos unía en espejismos sosegados.