Los recuerdos son lo que a mí me faltan

Soy la que pasa desapercibida entre la multitud.
La que se aleja del mundo que tú adoras.
La que fuma cigarros antes de imaginar besándote.
Aquella que duerme con la ropa interior que alguna vez arrancaste del cuerpo.
La que sueña viajar a las estrellas y fundirse con ellas.
Soy lo que nunca imaginaste besar.
La que detesta la lluvia.
La que no lee los finales de los libros.
Aquella que alguna vez guardó coraje para dormir en la oscuridad de tu cuarto.
Soy tus células muertas en mi cama.
Y la cajetilla de cigarros de tu madre.
Soy el último beso bajo la lluvia.
La que añora caminar descalza en tu casa.
Aquella que sueña vivir en Coyoacán.
La que el día de mañana morirá.
La que odia su nombre.
Aquella que escucha la misma canción todo el día.
La del cabello azul.
La que se aburre de conocer gente.
La que detesta el chocolate.
Soy las luces de tu móvil.
Las cartas olvidadas en la caja.
Soy aquella bufanda gris marchita,
y el rojo de tus zapatos.

Quiero ser el polvo en tu escritorio.
Los rayos del sol que peinan tus pestañas.
La pieza incrustada en tu labio inferior.
El reflejo en tu ventana, en tu espejo, en el charco de tu banqueta.
Las estrellas que no alcanzas a ver.
El póster en tu pared.
Tus madrugadas.
La que llegará un día a visitarte,
con un libro en la mano,
y la firma de un beso rojo en la portada,
con el más elegante vestido.
Seré aquel martes de Diciembre,
en la azotea de mi casa,
fumando un cigarrillo,
y el sonido de un grillo al fondo.
La estación del metro que frecuentas,
y el dulce bocado que saboreas.
La sonrisa en tus labios.
El café cristal de tus ojos.
El chocolate que te gusta.
El timbre de tu voz.
Tu película favorita,
Y el personaje que protagonizas.


Y pasará el tiempo, y te recordaré menos. Dejaré de escribirte, de pensarte. Y todas las noches de esta ciudad amarga, escribiré el verso que más detesto, del autor que más admiro. Resaltaré las palabras y tacharé los encuentros. Lloraré en silencio y me iré a dormir. Y los años pasarán, con los inviernos en mis manos, con los labios partidos, y seguiré escribiendo, seguiré pensando... Una vez más, el mismo verso, cada mañana, cada tarde... Cada día. Hasta el fin de mi alma, hasta que me olvide de mi.
E irás con otra mujer, y yo con otro hombre. Con los hijos que no deseaste. Con el traje gris pardo que te acentúa bien. Con nuestras aventuras que soñamos y que realizamos con alguien más. Y pasaremos rozándonos los hombros, desconociendo la mirada, oliendo la estela que ambos dejaremos, y el recuerdo pasará 1 segundo en nuestras mentes, para olvidarlo después.
Los años pasarán por nuestras arrugas, y te pensaré a lo lejos, como la estrella  muerta de Orion... Mi Betelgeuse.

Tal vez deba irme, sin decir adiós. Sin más qué decir. Mis libros hablarán por mi. Entre sus páginas con cartas y recuerdos. Y nadie sabrá lo que hice. Me iré y dejaré todo tal cual en mi habitación; mis libros llenos de polvo, las rosas que guardaba para ella, mi colección de Snoopy's, mi lámpara azul, la foto en mi ventana, mis estrellas en la puerta, la sirena que me cuida, la carta de mi hermana, las mochilas viejas, los zapatos que nunca usé, la esencia a canela que empiezo a odiar, el último regalo de mi abuela, la piedra de Víctor en el buró, las únicas cartas en mi libro favorito, el labial de mi madre, las rosas blancas, mis lentes junto la bolsa de regalo de mamá, la mochila rosa que llevo a la escuela, mi chamarra favorita... La naranja como Clementine, mi colección de discos, la carta del primer amor, el autobús a la luna, los medicamentos en el cajón, mi memoria verde, Crepúsculo bajo la cama, el boleto de mi último concierto, mis mariposas, los anillos de mamá, las manos de mi hermano en la pared, mi última muñeca, las monedas en mi ventana, las fotografías de mis amigos, las 2 cartas en el cajón, el vestido que compré, las huellas de mi perro y cada uno de los objetos a mi alrededor. Quedarán olvidados, como si nunca hubiesen existido, y callaran lo que vieron de mi.

Dejaré un beso para ti, plasmado en mi libro de poemas... Ya lo conoces.

"Te he leído, como siempre te leo y como no leo a nadie más, prescindiendo por completo de todos esos <<principios de crítica>>..., con los cuales vago y titubeo a través de las páginas de otros, asistido de alguna oscura manera por esa querida pero débil teoría de la que me despojo en cuanto me dejo llevar por tu hechizo, con la más cínica inconsistencia."