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He escuchado tu nombre infinidad de veces, he conocido personas con tu nombre, y debo aceptar, que cada que me ocurre esto, me detengo e imagino que esa persona algo de tí tendrá.
En mi cabeza se dibujan las imágenes de todas esas cosas que pasaron entre nosotros, con esas situaciones tan tiernas y locas que pasaban sin darnos cuenta; no estábamos consientes de los recuerdos que estábamos formando, no sabíamos lo que para ambos significaba eso, de lo que más adelante nos deparaba la vida.
Llegó un momento en que lo fuiste todo: mi dolor, mi alegría, las carcajadas silenciosas por la noche aferrada al teléfono, y miles y miles de sentimientos.

Pero, no te preocupes por eso, nadie ha notado todavía que te sigo queriendo.