Es los sueños de mis mariposas

Es ella en mis noches Es ella en mis dias Es ella en mis pensamientos Es ella mis sonrisas Es ella mi sexo Es ella mis caricias Es ella mis besos Es ella mi limite Es ella las nubes que cubren la luz oscura Es ella y su juego de ajedrez Es ella y sus pequeñas manos Es ella los 5 minutos al despertar Es ella y sus dulces en mi cama Es ella y sus ojeras de zombie Es ella sus gemidos Es ella sus palabras murmurantes Es ella su lengua Es ella mis minutos Es ella mi silencio Es ella mis mentiras Es ella la venganza perfecta Es ella mis cartas en la libreta Es ella mi ruido Es ella mi tatuaje Es ella la marca en mi pecho Es ella mi ropa perdida Es ella mi velociraptor favorito Es ella mis fantasias textuales y sexuales Es ella el frio en viernes Es ella mi alquimia Es ella y su nombre raro Es ella mi JUGUETE favorito.

Historia de una noche

12 de Julio de 1954

Fue decepcionante. Queríamos ver la luna y lo único que logramos ver fueron nubes y postes de luz. No había ningún tema en especial del cual hablar. Pasábamos golpeándonos y abrazándonos por el frío. Yo fumaba un cigarrillo mientras veía su cabello, lo tomaba entre mis manos y sólo lograba que se enfadara un poco. Lo detestaba.
Comenzamos a "pelear". Me tomaba de la cintura y por los hombros, quería morderme pero yo esquivaba sus dolorosas mordidas. Nos cansamos de eso y nuestras caras quedaron frente a frente por enésima vez. Fue sólo un roce de labios, quitó su cara y sonreí. No encontrábamos la excusa perfecta para hablar de otro tema. Nos veíamos a los ojos, volvíamos a mirar la noche, nos abrazábamos, cara a cara... La luz brillaba en sus pupilas. Otro roce de labios, que duró tan sólo 2 segundo más que el primero.
-Es que ahh... Resulta que mi pequeño corazón..
-Tu corazón de pollo.
-Sí, este... Mi pequeño corazón de pollo no puede... Ahh.. Digamos que... Cómo te lo digo.
-Sólo dímelo.
-Necesito algo de dulces o alcohol para decir esto.
-Dímelo ya.
-Me gustas.
-Tú también me gustas.
-Jaja que buena broma eh.
-No es ninguna broma... Le dije a ... que también me gustabas. Si quieres te muestro el mensaje.
Fue silencio lo que inundó el lugar. Era algo incómodo no tener palabras para que lo acabábamos de escuchar. De la nada me tomó de la cintura y acercó su fría nariz a la mía. Coloqué mis brazos sobre sus hombros. Deseaba un beso de nuevo y comencé a acercarme.
-Los lentes.
-Oh cierto... amm, ¿dónde los pongo? daaah me los pongo en la cabeza.
El primer beso, no fue lo que yo esperaba. Tan sólo eran aburridos movimientos de sus labios.
-Entonces... Es de tú y yo... O es de tú y yo y los otros y tú y yo o qué?
-Como tú quieras.
Siguió besándome de nuevo y fue ahí donde me dí cuenta de que quería algo más y en ese momento sentí sus frías manos bajo mi camisa... En mi piel.
-Espera ¿qué haces?
-Te dije que no tendría límites contigo
-Sí, pero no puedo. Tengo que controlarme.
-Conmigo no lo harás.
Y el beso siguió para más, y el miedo constante de que alguien más nos viera. Escuchamos un crujido y en un santiamén nos separamos. Nos miramos y reímos de nuevo. Volvimos a besarnos con más impaciencia y poco tiempo después vislumbramos luces.
-¿Qué chingados?
-Son los vecinos.
-Hijos de puta.
-Si quieres nos vamos a otro lugar. Más seguros ¿no crees?
-Espero que no me reconozcan.
-No lo creo, te ves muy diferente con esa ropa tuya.
Bajamos las escaleras con cuidado y caminamos con dirección segura al cuarto de invitados. Veía que escondía las cartas escritas por una mujer. Realmente no me importaba, tan sólo quería pasar la noche a su lado. Me quité los zapatos y me dirigí a apagar la luz. Volví a la cama y me acosté a su lado.
-Tenemos que dormir.
-¿Tú crees que voy a dormir después de que no me dejaron terminar?
-Entonces comienza.
Y volvimos a besarnos, con más pasión. Pasaba mis manos por su piel y en mi cabeza una voz me gritaba "¿Qué estás haciendo?". La ignoré por completo y el erotismo continuó con más vehemencia.
2 horas en el acto. Terminamos por vestirnos e ir a dormir. Desperté, besé sus labios y partimos.

C.N.L.F.

17/Dic/2012

Me impregné de cosmos y la luz verde me siguió. 
Hallé las estelas de sus pasos tras de mí.
Transformé mi aire y sabor para su cielo
y hacer un nido de soles para él.

Construí las más hermosas primaveras.
Humedecí los más verdes veranos.
Envenené el seco otoño en sus aguas
y seduje el frío  de tu invierno negro.

Encontré pedazos de alma 
hecha añicos por tu adiós,
ni tu fracaso... Ni tu odio,
Nada declinó mi potencia
Ni agotó mis impulsos.
Fuiste tú, cosmonauta solitario...
Tú y tu tierna Aurora.
 

Trabajo frío

Dime, del tiempo, resonando 
en tu esfera parcial y dulce, 
no oyes acaso el sordo gemido?

No sientes de lenta manera,  
en trabajo trémulo y ávido, 
la insistente noche que vuelve?

Secas sales y sangre aéreas, 
atropellado correr ríos,  
temblando el testigo constata.

Aumento oscuro de paredes, 
crecimiento brusco de puertas, 
delirante población de estímulos, 
circulaciones implacables.

Alrededor, de infinito modo, 
en propaganda interminable,  
de hocico armado y definido,  
el espacio hierve y se puebla.

No oyes la constante victoria, 
en la carrera de los seres,  
del tiempo, lento como el fuego, 
seguro y espeso y hercúleo,  
acumulando su volumen 
y añadiendo su triste hebra?

Como una planta perpetua, aumenta 
su delgado y pálido hilo,  
mojado de gotas que caen  
sin sonido, en la soledad. 
    Pablo Neruda

 

11-12...

Mi esencia de tristeza rodó en llantos de mil noches,
conoció los sueños vestidos de aguardiente,
calló los gritos en un incendio que imploraba 
las alturas que se desnudaban ante ti.
Aquellas que cobraban con un poco de amor.

Sentí la sed llorar en mis secos labios 
que lograba asfixiarme en tus horas infinitas.
Sentí la ausencia en las grietas de tus calles
cuando navegabas en mares desconocidos.
Me manché de las cenizas de tu alma
que olvidaste en el parque bajo la lluvia.
Sembré sombras de recuerdos para ti
que me seguían a regiones de otro tiempo.

Busqué un rastro tuyo en miles de cristales,
cuyas partículas se alojaban en mi cara.
Mantuve la esperanza de darte alegría,
de cantar sinfonías con el mudismo de tu voz.
Pero tu cielo azul conoció mi primavera...
Que quemó el suspenso de mi abandono.

Desprovista de tantos lenguajes,
mis sueños encadenaron tu aroma,
plasmando con dulzura en la tierra
la miel exquisita de tu venenosa voz.
Como el eco de tus noches olvidadas,
como el aroma de tu café frío,
reanimaste sueños marchitos
con las siluetas de tus días desiertos.

Hoy vivo enamorada de una flama
con el afán de diluirla en aquel hueco.
Agoté el tiempo de las estrellas
para forjar en mis sueños
lo que en mí no se plasmó.
Tu soledad a mis ojos se ciegan,
sin tormentos, sin sentimientos.
Cada beso saboreado en agonías,
surgido de una aurora fragmentada
   pasea esperando...                      Silencioso tu llegada.





B 28-01

Yo tengo un anillo, colgando de mi cuello.
Reanimaba tu espíritu cada que lo tocabas.
Siempre pensando en su dueño.
Yo tengo un anillo, que ni siquiera me queda.
Me despierta en las mañanas por el frío que guarda.
Me deslumbra con el brillo que siempre refleja de ti.
Yo tengo un anillo, que no es mío.
Es tuyo y de alguien más.
Alguien que no conozco y que tú llegaste a amar.
Te huele a él, te recuerda a él...
ME HUELE A SOLEDAD.
Yo tengo un anillo, de color melancolía.
Un anillo que piensas y deseas.
Ya no lo tienes tú, lo tengo yo.

Sólo para mi, Sólo cuando él haya desaparecido de tu vida.





Y en medio del camino, ahí donde a todo mundo le gusta caminar... Mi sangre se derramó.
Quería levantarme, intentaba hacerlo pero él seguía sobre mi. Acariciaba mi cuello con sus sucias manos y tomaba mi cara. Deseaba verme llorar, gritar... Deseaba morir.

1D..