¿Aura?


Y sigues creyendo que todo lo que haces a nadie le importa... Ni a tus amigas, ni a tu familia... Incluso puedes pensar lo mismo de mí... Pero bueno, no soy quien para alterar lo que tú solo te haz creado.


"No dejaba de gritar por ver todos esos colores en sus plumas. Te señalaba cada ave a su alrededor y tú... Tú sólo la abrazabas y besabas, porque por ti, ella sonreía.
Le mencionabas los nombres de aquellas aves y ella con ímpetu te callaba la boca para que escucharas los cantos que, a lo lejos, ella lograba escuchar.
Sus pequeñas manos tomaban tu cara por las mejillas, te miraba con ternura e inocencia... Y besaba tu boca con gratitud. Le recordabas a cada momento lo mucho que la amabas y ella te abrazaba... 


'Mi príncipe azul' te decía cada que ella te presumía un nuevo vestido rosa. Te dirigías hacia ella, la alzabas y le recitabas palabras que a ella le encantaba escuchar. Bailaban con una canción de fondo que murmuraban y al finalizar ese baile la mimabas con cosquillas por todo su cuerpo. Acabaron agotados de tanto jugar.


La observo a escondidas detrás de la puerta y veo como toma todas esas hojas de papel entre sus pequeños dedos, y comienza a leer. Sus palabras salen lentamente de sus tiernos labios; apenas está aprendiendo a leer. Frases que no tiene lógica ante ella. Las lee una y otra y otra vez y al no entenderlas, descarta la hoja.

-¿Qué haces?
-Leo las palabras que papá escribe.
-¿De dónde tomaste esas hojas?
-Estaban debajo de esos libros. Creo que no los ha visto desde hace mucho tiempo -Arqueó las cejas.
-¿Te gusta lo que dicen?
-No entiendo muchas cosas. No sé de qué este hablando.

Tomé el puño de hojas y las coloqué debajo de aquellos libros. Seguí hasta donde ella estaba sentada, la alcé, le dí un beso en la mejilla y la llevé a su cuarto. Sentada en la cama, observaba sus pequeños dedos, miró mis ojos y preguntó
-¿Cuando es su cumpleaños?
-Un día después de la llegada de la primavera.
-¿Y qué le vamos a regalar?
-Que te parece... Mhh... Un libro.
-¿Otro? ¡Pero si ya tiene muchos!
-Sí, pero éste será especial, porque tú me ayudarás a hacerlo.
-¿Haremos un libro para él?
-Sí, pero shh... Porque él no debe saberlo.
Respondió con una sonrisa, se metió en la cama y cerró los ojos...."