Historia de una noche

12 de Julio de 1954

Fue decepcionante. Queríamos ver la luna y lo único que logramos ver fueron nubes y postes de luz. No había ningún tema en especial del cual hablar. Pasábamos golpeándonos y abrazándonos por el frío. Yo fumaba un cigarrillo mientras veía su cabello, lo tomaba entre mis manos y sólo lograba que se enfadara un poco. Lo detestaba.
Comenzamos a "pelear". Me tomaba de la cintura y por los hombros, quería morderme pero yo esquivaba sus dolorosas mordidas. Nos cansamos de eso y nuestras caras quedaron frente a frente por enésima vez. Fue sólo un roce de labios, quitó su cara y sonreí. No encontrábamos la excusa perfecta para hablar de otro tema. Nos veíamos a los ojos, volvíamos a mirar la noche, nos abrazábamos, cara a cara... La luz brillaba en sus pupilas. Otro roce de labios, que duró tan sólo 2 segundo más que el primero.
-Es que ahh... Resulta que mi pequeño corazón..
-Tu corazón de pollo.
-Sí, este... Mi pequeño corazón de pollo no puede... Ahh.. Digamos que... Cómo te lo digo.
-Sólo dímelo.
-Necesito algo de dulces o alcohol para decir esto.
-Dímelo ya.
-Me gustas.
-Tú también me gustas.
-Jaja que buena broma eh.
-No es ninguna broma... Le dije a ... que también me gustabas. Si quieres te muestro el mensaje.
Fue silencio lo que inundó el lugar. Era algo incómodo no tener palabras para que lo acabábamos de escuchar. De la nada me tomó de la cintura y acercó su fría nariz a la mía. Coloqué mis brazos sobre sus hombros. Deseaba un beso de nuevo y comencé a acercarme.
-Los lentes.
-Oh cierto... amm, ¿dónde los pongo? daaah me los pongo en la cabeza.
El primer beso, no fue lo que yo esperaba. Tan sólo eran aburridos movimientos de sus labios.
-Entonces... Es de tú y yo... O es de tú y yo y los otros y tú y yo o qué?
-Como tú quieras.
Siguió besándome de nuevo y fue ahí donde me dí cuenta de que quería algo más y en ese momento sentí sus frías manos bajo mi camisa... En mi piel.
-Espera ¿qué haces?
-Te dije que no tendría límites contigo
-Sí, pero no puedo. Tengo que controlarme.
-Conmigo no lo harás.
Y el beso siguió para más, y el miedo constante de que alguien más nos viera. Escuchamos un crujido y en un santiamén nos separamos. Nos miramos y reímos de nuevo. Volvimos a besarnos con más impaciencia y poco tiempo después vislumbramos luces.
-¿Qué chingados?
-Son los vecinos.
-Hijos de puta.
-Si quieres nos vamos a otro lugar. Más seguros ¿no crees?
-Espero que no me reconozcan.
-No lo creo, te ves muy diferente con esa ropa tuya.
Bajamos las escaleras con cuidado y caminamos con dirección segura al cuarto de invitados. Veía que escondía las cartas escritas por una mujer. Realmente no me importaba, tan sólo quería pasar la noche a su lado. Me quité los zapatos y me dirigí a apagar la luz. Volví a la cama y me acosté a su lado.
-Tenemos que dormir.
-¿Tú crees que voy a dormir después de que no me dejaron terminar?
-Entonces comienza.
Y volvimos a besarnos, con más pasión. Pasaba mis manos por su piel y en mi cabeza una voz me gritaba "¿Qué estás haciendo?". La ignoré por completo y el erotismo continuó con más vehemencia.
2 horas en el acto. Terminamos por vestirnos e ir a dormir. Desperté, besé sus labios y partimos.