Time

Creí que te encontraría. Te busqué, porque te extrañé. Y no estabas. Sin duda somos iguales, el mismo pensamiento y acciones.
Tenía la excusa perfecta para hablar, para que la conversación siguiera hasta media noche, hasta que cayéramos en el insomnio. Y no estabas.
Me dejas pensando si todo lo hablado ha desaparecido. De seguro lo está, porque yo no lo encuentro, y no creo que tú aún lo tengas en mente.

Son 5 objetos. Sólo 5 que siguen en mi habitación. Ni ellos recuerdan por qué están conmigo ahora.
También odié que me inmortalizaras con tan poderosas palabras. Vamos, ni el papel es inmortal.
La cajetilla que fumamos juntos en Gto sigue guardada. Inunda el cajón con el fino olor de su tabaco.

Tal vez el tiempo de espera ha terminado. He querido recordar tu dirección; no recuerdo el código postal ni el número de tu casa. Ya no recuerdo el timbre de tu voz, ni tu perfume que me hacía flotar. No recuerdo la estación del metro en la que debo bajar cuando vaya a tu casa. No recuerdo el nombre de tus padres. No recuerdo el sabor de tu saliva en las mañanas frías. No recuerdo tus lunares, ni el cafe de tus ojos. Ni siquiera la primera vez que lloramos juntos. No recuerdo el lugar del libro de donde te mandaba los mensajes cada noche. Cada verso tenía pegada un pedazo de post amarillo, a veces naranja, indicando que ya te lo había mandado... No recuerdo donde dejé ese libro. No recuerdo tu estatura, ni el sudor de tu cuello. Ni la manera en que destruí aquel anillo. No recuerdo la primera vez que morí por ti. No recuerdo el día de nuestro primer beso bajo la Vía Láctea, bajo Orion, bajo Géminis. No recuerdo tu número telefónico, ni el último cigarro que fumamos. No recuerdo el color de tu calzado, ni los libros que deseabas leer. No recuerdo las películas que vimos en el cine, ni el auto que deseabas. No recuerdo cuantas cartas te mandé, ni lo que dice la primera ni la última de ellas. No recuerdo tus collares, ni tus noches y tus días. No recuerdo cómo es besarte con el aliento a cigarro. Ni la manera en que susurrabas a mi oído. No recuerdo el primer día contigo, ni el primer "Te amo" ni el último "Te quiero". No recuerdo el color de tu casa, ni la fachada, ni la calle. No recuerdo cómo fue que te perdí, cómo lo hice sin darme cuenta. Hoy veo que fue mi culpa, que fue mi error.
Te olvido sin querer. Tengo que conformarme con eso, ya ni sé la manera en cómo localizarte. Ya no estás aquí.



“Fue un placer habernos amado, besado. Fue un placer habernos roto el corazón.”

— Jaime Sabines